
miércoles, 26 de octubre de 2011
"Hora Dominicana"

lunes, 8 de agosto de 2011
Qué pondrán en tu tumba?
—Dante, ¿ya sabes lo que deseas que escriban en tu tumba el día que te mueras? — me preguntó una vez un gran hombre de Dios.
—Creo que sí, pero temo que suene muy exagerado… o demasiado presumido.
—No esperaba otra cosa de un argentino —bromeó—, pero no importa cómo suene, si es lo que deseas, funcionará para ti —agregó de inmediato.
—Bien. Si mañana me tocara bajar al sepulcro, creo que me gustaría que escribieran algo como:«Dante Gebel, un hombre que inspiró a varias generaciones».
Se hizo un silencio que pareció interminable del otro lado de la línea.
—Bien, ahora te diré lo que ocurrirá con tu vida en los próximos treinta años: con esa frase acabas de determinar tu futuro, y si es lo que en realidad aspiras a hacer, te será concedido por el resto de tu vida. A partir de ahora no podrás permitirte el lujo de vivir en una zona gris. Tu visión y tu propósito en la vida será inspirar a otros, así que deberás poner toda tu energía en eso. Será en lo primero que pienses cada mañana y en lo último que medites cada noche antes de dormirte. Inspirar a varias generaciones será tu estandarte en la vida, tu código de honor, tu baluarte en la batalla diaria. Se lo transmitirás a tus hijos y tus nietos, será tu herencia, tu más preciado legado. Cada noche, te preguntarás si has hecho algo por inspirar a alguien, y cada mañana volverás a comenzar. El tiempo correrá para ti como en una cuenta regresiva, cada año que cumplas a partir de ahora, no será un año más de vida, sino uno menos que te resta para cumplir tu destino. Lo intentarás con cada átomo de tu cuerpo, con la fibra más íntima de tu ser. Invertirás todas tus fuerzas y toda tu vida en lograrlo.
Cuando colgué el teléfono, sentí por primera vez la sensación que produce tener un destino, un norte claro y específico hacia donde apuntar. Y también la urgencia del tiempo que avanza sin piedad, sin tregua para los rezagados.
Alguien mencionó una vez que la mayoría de la gente no tiene éxito porque no sabe en qué quiere tenerlo. Estas son las personas que se mantienen a flote, pero no tienen claro hacia dónde navegar, no tienen un sentido de destino, como consecuencia, cualquier camino les viene bien, y lo que es peor, nunca saben cuándo llegaron al puerto anhelado, ya que desconocen cuál es. Es imposible tener éxito y ser efectivo en la vida si uno desconoce el propósito por el que ha arribado al planeta.
(Dante Gebel)
jueves, 27 de enero de 2011
Exageraciones (pseudo-verdad)

jueves, 7 de octubre de 2010
Historias de aceite y luchadores de la galaxia

Mi hijo me había reclamado jugar con unos "nuevos luchadores" mezcla de Stars Wars con monstruos de las galaxias o algo así, (yo me quedé en el tiempo de los "Titanes en el ring") y apenas le dibujé una sonrisa, y le dije que no tenía ni ganas, ni tiempo para jugar. Mi esposa trataba de hablarme durante la cena, pero mi mente estaba con "batería baja".
El '98 había sido un buen año de trabajo ministerial: teníamos el programa en la tele, más de seis viajes por mes, la preparación de la cruzada de fin de año en el obelisco, sumado a cientos de congresos, campamentos, retiros, y reuniones varias. Al cabo, era lo que le habíamos pedido al Señor: servirle. Pero por alguna razón, estaba más agotado de lo normal. Intenté disculparme ante el Señor, dándole unas cuantas razones por las cuales no podía hilvanar una frase coherente en la oración, y me fui a dormir. Algo no estaba funcionando bien.
Si el cansancio arruinaba mi altar, significaba que estaba administrando mal mi tiempo. Así que, a los pocos días, en un relámpago de lucidez le dije a Dios que me revelara por qué me sentía tan cansado. Estaba contento con mi agenda completa, pero había algo que no encajaba con mi stress galopante.
-"Porque estás haciendo cosas que no te mandé a hacer" -fue la única respuesta. Perdón, seguro que Dios debe estar equivocado; la ecuación es sencilla: "yo quiero servir a Dios, me invitan a servir: no hay nada más que hablar". Pero Dios seguía diciéndome que aunque lo que hiciese fuera loable, si El no me lo había mandado puntualmente... entonces no servía. -¿Pero acaso uno no tiene que hacer todo lo que se le presenta? - "Si no te lo mandé a hacer... no." - Pero... ¿y si se me abren las puertas, no se supone que debo entrar sin preguntarte?. - "Si Yo no te envío, no tiene sentido que entres".
A propósito, hace poco leí una pequeña historia fascinante: "El cuidador de un faro que trabajaba en una costa rocosa recibía aceite una vez al mes para mantener su llama ardiendo. Como vivía cerca de la población, no le faltaban visitantes. Una noche, una mujer necesitaba aceite para mantener a su familia caliente. Otra noche un padre necesitaba aceite para su lámpara. Otro necesitó aceite para lubricar una rueda. Todas las peticiones parecían legítimas, y el cuidador trataba de suplirlas. Hacia el fin de mes, se le acabó el aceite, y el faro se apagó, lo que causó que muchas naves se estrellaran en esa costa. El hombre recibió la reprensión de sus superiores: "Se te da el aceite por una sola razón"- le dijeron- "Queremos mantener el faro ardiendo". No podemos suplir las necesidades de todo el mundo. No podemos complacer a todos. Aunque estemos llenos de buenas intenciones, podemos correr el riesgo de perder de vista la razón por la cual se nos confió el aceite.
Te cuento que pude haber ignorado el cansancio y haberme sentido bien por llegar agotado a la cama, de tanto servir a Dios. Pero me habría quedado sin aceite en cuestión de días. En el '99 aprendí a decir "no", aunque las causas fueran loables.
-Lo siento, pastor, pero Dios no me llamó a ir a ese congreso.
-Pero mire que lo hacemos para que miles de jóvenes vayan y...
-Lo entiendo, pero en mi caso personal, no es a lo que Dios me llamó. Algunos lo entienden, y otros tal vez no. Pero comprender que se nos dá el aceite con una sola razón, puede salvar las vidas de miles.
Si tenes carga evangelística, no te disperses en otra cosa, apuntá a los inconversos. Si tu corazón está en las misiones, focalizá tu llamado en eso, y en nada más. Aunque no podamos complacer a todos.
Me llegan cientos de invitaciones por día. Todas, en su mayoría, con motivaciones loables y dignas. El tema es averiguar si yo tengo que estar allí, si Dios lo dispuso. Cuando tenemos claro "para qué se nos dio el aceite", se nos va el complejo mesiánico, ya no nos creemos el tapón del océano, y aprendemos a administrar nuestro tiempo. Pasaron varios meses desde la última vez que me sentí cansado a tal punto de no poder orar. Ahora he trazado mi destino exactamente hacía mi llamado, y no me disperso: sólo apunto a la visión. Somos personas con misiones únicas. Dios nos entrena durante meses, o años, sólo para una tarea puntual específica que sólo nosotros podemos realizar. Si tenés mente de montón, tendrás misiones y tareas de montón, pero si tenés mente de único, con un llamado claro, tendrás misiones únicas.
No se trata de falta de humildad, sino de entender para qué fuimos entrenados. Si fuí preparado para jugar fútbol, no tengo que dispersarme con el tenis, aunque todo sea deporte. Si mi llamado es con los jóvenes, ahí es donde apunto los cañones, de la manera más efectiva posible. "Se nos da el aceite por una sola razón". Ahora estoy administrando mejor mi tiempo, y trato de no descuidar el altar por culpa de la agenda y las obligaciones. Ah, y por supuesto, cuando termine esta nota, estaré jugando con mi hijo con esos... esos... monstruos de las galaxias, creo. Aunque, insisto, a mí me gustaban más los "Titanes en el ring". (Dante Gebel)
viernes, 27 de agosto de 2010
Ropa de iglesia
miércoles, 19 de mayo de 2010
Edison el fracasado

lunes, 10 de mayo de 2010
Sonríe, te están filmando

jueves, 6 de mayo de 2010
El celular en la tumba

Según un estudio de la cadena británica BBC, cada vez más personas solicitan que los entierren con sus celulares. Esta tendencia nació en Sudáfrica, informó Martín Raymond, Director del Estudio.
Esta se está dando porque las personas tienen temor de sufrir hechizos o brujerías que los dejen en un estado similar al de un muerto, y quieren tener la posibilidad de pedir ayuda desde la tumba si llegaren a despertar estando enterrados.
Según, Raymond, ahora se sabe que también los estadounidenses se llevan sus teléfonos al "más allá", porque cada vez son más las explosiones en las cremaciones, pues las baterías de esos aparatos no resisten altas temperaturas y se enteran que fueron cremados con los celulares cuando estas baterías explotan.
Un Celular puede servir en casos de ser enterrados vivos...pero no servirá de nada para entrar en comunicación con Dios, ya que si no tomamos decisión de amarle en vida, después de muerto es demasiado tarde.
No hay Celulares que sirvan para la eternidad.
Este es el día de hablar con Dios y sin necesidad de celular. Un corazón contrito y humillado, Dios jamás lo ignorará.
Porque si tú llegas a afligirles, y ellos clamaren a mí, ciertamente oiré yo su clamor. Éxodo 22:23.
Tú oirás desde los cielos, desde el lugar de tu morada, y harás conforme a todas las cosas por las cuales hubiere clamado a ti el extranjero; para que todos los pueblos de la tierra conozcan tu nombre, y te teman así como tu pueblo Israel, y sepan que tu nombre es invocado sobre esta casa que yo he edificado. 2 Crónicas 6:33.
Con mi voz clamé al Señor, Y él me respondió desde su monte santo. Salmo 3:4.
miércoles, 5 de mayo de 2010
lunes, 26 de abril de 2010
¿Quién dijo algo de estar seguros?

Los otros días miraba en casa la película de las Cronicas de Narnia con Sophie y me quedé con una frase que recuerdo que de chico me había sorprendido al leer el libro. En el final de la primer parte de la novela Lucy y Edmund tienen una conversación respecto a Aslan. En ella Lucy dice: “¿Seguros? ¿Quién dijo algo de estar seguros? Por su puesto que él no es seguro, pero él es bueno.”
Se sabe que muchos elementos en estas novelas son analogías de la redención y el camino del cristiano y que C. S. Lewis creó en el león Aslan una surrealista figura de Jesús. Aslan es un león y es un guerrero ¿Cómo va a ser seguro? Obviamente no lo es. Pero obviamente también, él es bueno. ¿No ocurre lo mismo con Jesús?Él es bueno, pero es también peligroso. A veces me da la impresión de que a través de la historia hemos tratado de domesticar a Jesús. Lo hemos romantizado y muchas veces lo hemos hecho ver como un débil o un raro.
Aslan siempre me pareció una buena representación de Jesús. Cuando él ruge no hay nadie que quede de pie. Cuando Cristo entra en una vida nada queda en el lugar que estaba. Jesús es impredecible y majestuoso a la vez que humilde y tierno. Jesús es bueno pero me hace bien recordar que nada está seguro de no ser cambiado cuando él aparece y eso es también bueno. Seguir a Jesús es peligroso. Es arriesgado para la carne, dificil para el egoísmo y se hace casi imposible cuando intentamos poner el yo primero. Jesús fue y es obviamente bueno pero en muchas ocasiones Jesús fue incómodo y me hace bien recordarlo cuando me estoy sintiendo demasiado seguro o demasiado asustado porque quiere decir que es tiempo de volver a mirar al león de Judá.
(Lider juvenil: Lucas Leys)
martes, 20 de abril de 2010
¨La verdadera victoria del diablo¨

lunes, 12 de abril de 2010
¿Cómo saber que he encontrado la pareja que Dios quiere para mi?

jueves, 1 de abril de 2010
¿Una semana o una vida?

jueves, 18 de marzo de 2010
Un ayuno especial

Eso significaba abstenerme de ciertos «placeres» que, no necesariamente eran pecado pero sí me eran solicitadas por Dios. Un ayuno de «cosas legítimas» implica entonces negarse amistades poco convenientes, conversaciones ociosas u horas frente a la pantalla del televisor. Si piensa que me quejé, está en lo cierto. Después de «explicarle» al Señor que mirar televisión no es pecado ni tampoco el observar una película me haría abandonar la oración, y después de esgrimir muchas otras excusas, entendí que Dios deseaba hacerme iniciar mi paso por la cruz ayunando de todo lo que ocupaba mi valioso tiempo.
Valoro mucho los ayunos de alimentos, mas estoy convencido de que no sirve de nada abstenerse de alimentos todo un día si luego nos «atragantamos» con la televisión o con cualquier otro tipo de distracciones el resto de la semana. Por eso, estar muerto a la carne significa ser capaz de darlo todo no solo en un ayuno ocasional, sino en toda nuestra vida.
Lo segundo por enfrentar fue mi amor desmedido hacia el ministerio.
El 17 de junio de 1996 viajé a San Nicolás, Buenos Aires, para predicar en una cumbre juvenil. En medio de la oración pedí al Señor me mostrara si aún quedaba algo que continuara empañando mi comunión con Él. Fue entonces cuando pude oír claramente: «Tu ministerio». Le dije al Señor cuán agradecido estaba por el trabajo con la juventud y que anhelaba saber si existía algún impedimento para acercarme a Él. «Tu ministerio» —fueron otra vez las dos únicas palabras que escuché con claridad. Dios trataba de decirme que mi trabajo en la obra de Dios había ocupado el lugar que le pertenecía únicamente a Él.
«Oh, Señor amado —oré— he luchado con mis complejos gran parte de mi juventud y lo único que me dio esperanzas fue haberte conocido. El ministerio es todo lo que tengo, es mi motor, mi oxígeno. Tú sabes cuánto amo predicar y hacer cruzadas; si me pides eso, no me queda absolutamente nada». Aunque todo lo expresado era cierto, también ese amor por el ministerio, bien lo sabía, opacaba a quien me lo había entregado. Y cuando la profecía se vuelve mayor que su propio generador, es necesario sacrificarla en el altar.
El hambre por el éxito había tomado el control y el hambre de Dios tenía el asiento trasero. Dios cela ese estrado que tanto amamos. El Señor, de ser necesario, nos arrancará de los púlpitos y nos llevará a su intimidad, al cuarto privado de oración.
Recuerdo una etapa de mi vida donde, literalmente, llegaba exhausto a la cama; en otras, solo revisaba viejos bosquejos de sermones para elegir cuál predicaría esa misma noche. Y aunque todas mis actividades las hacía de corazón y eran absolutamente loables, también secaban mi vida espiritual, es decir, mis ocupaciones estropeaban mi altar. Incluso llegué al punto de tener compromisos para predicar hasta ¡dos años enteros por adelantado! En esos momentos me sentía realizado de ser tan joven y de tener tanta actividad relacionada con el Reino. Pero para Dios no es importante una agenda repleta sino una buena relación con Él.
En medio de este caos de actividades, me llegó una invitación a uno de los congresos más importantes de Latinoamérica. Por supuesto acepté gustoso y fijamos una fecha. Cuando corté el teléfono, Dios me dijo claramente: «No vas a ir. Quiero que suspendas todas tus invitaciones y vengas a mi altar. Te espero en las madrugadas para charlar cara a cara». Evidentemente no fue fácil obedecer, pero Él no estaba dispuesto a que el ministerio devorara mi comunión íntima con Él.
Las credenciales y los doctorados no te habilitan para estar ungido, solo pasar por la cruz marca la diferencia.
viernes, 5 de marzo de 2010
¨No te tomes la vida tan en serio, no saldras vivo de ella¨

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